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El entrenamiento
El objetivo del entrenamiento es el de provocar y mantener una serie de adaptaciones al organismo del cicloturista que le permitan afrontar con éxito sus salidas, pasándoselo bien, con la satisfacción de conseguir sus anhelos, que son tanto o más importantes que ganar un trofeo para el ciclista competitivo. El organismo funciona como un TODO, y la preparación física ha de abarcar al mismo tiempo todos los factores del entrenamiento. Ha de desarrollar el aparato locomotor simultánea y coordinadamente con las otras funciones de nuestro cuerpo, para conseguir mejores resultados. Está claro que no necesitamos la misma preparación física para hacer un recorrido de treinta kilómetros, como para hacer uno de trescientos. En consecuencia, a causa de que el cicloturismo es una actividad completamente libre, que no necesita ninguna reglamentación, es muy difícil hablar de entrenamientos para los cicloturistas. No obstante su planificación -si perseguimos objetivos importantes- se ha de hacer en base a periodizaciones, con una distribución adecuada del volumen y de la intensidad y teniendo en cuenta que la regularidad es tan importante como la progresión, y que las dos son la garantía de los resultados positivos. A la hora de hacer nuestra planificación hemos de tener en cuenta nuestra disponibilidad, las cualidades físicas y sicológicas del momento, nuestras aspiraciones y motivaciones y no olvidar que el hecho de entrenar es solamente uno de los muchos factores que influirán en los resultados finales. Hemos de aprender a ir dentro de los límites de nuestras posibilidades y a dar tiempo a nuestro organismo para que se recupere. No hemos de trabajar nunca hasta llegar al agotamiento, ya que seguramente después nos produciría problemas.A partir de los treinta y cinco años el retorno a la bicicleta ha de ser lento, progresivo, prudente y regular, y si este se hace dentro de la tercera edad aún se ha de actuar con mucha más prudencia, siendo aconsejable el llevar un pulsómetro para el control continuado de las pulsaciones del corazón.El calentamiento es imprescindible antes de cada salida ya que además de preparar físicamente, sicológica y fisiológicamente, ayuda en la prevención de lesiones. Los estiramientos mantienen los músculos flexibles y los preparan para el ejercicio. Reducen la tensión muscular y aumentan la extensión de los movimientos. Así se hacen más libres y más fáciles y desarrollan al mismo tiempo la consciencia corporal y facilitan la circulación de la sangre. Al menos hemos de estirar todos los grupos musculares involucrados en la acción de pedalear.Cuando hacemos ejercicio las tensiones que se acumulan en los músculos hacen que estos se vuelvan rígidos. Para relajarlos y recuperarnos antes, lo mejor es hacer también, después de acabar, estiramientos musculares, poco a poco y sin forzar.